Un nuevo universo

  • Busco un nuevo universo
  • rodeado de hierbas que emitan una sonrisa
  • dorada por el sol del amanecer
  • Atravesando el tiempo a través de la nubes cargadas
  • clamo por llegar a un bosque indestructible
  • dejando mis memorias en medio de las raíces
  • Quisiera plantar una semilla en mi cerebro
  • sintiendo germinar mis pensamientos
  • con el color de las flores que no se marchitan
  • Aspiro construir una casa con paredes de agua
  • entre las sombras de los árboles desnudos
  • sin lámparas que despierten la montaña
  • Solo necesito el brillo lívido de la luna
  • alumbrando los espacios vacíos
  • Escondería las sensaciones negativas
  • en la epidermis de los pájaros sin vuelo
  • Escucharé la música surgida del rocío
  • al caer las hojas verdes limón
  • Deseo perderme por horas
  • en el eco de las alas del viento silbador
  • Quiero fusionar el comienzo y el final de un nuevo amanecer
  • en los pliegues secretos de mi alma
  • Sumergido en el silencio de la nada
  • me aferraré a las gotas de miel de mi existencia
  • disfrutando de una felicidad dulce
  • en perfecta armonía con la vida
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Amor en el espejo

Camine al lado del indeseable silencio con una nube oscura encima.                                             Al llegar la lluvia, las gotas lavaron la soledad reinante. Las sombras del crepúsculo se asomó al final de la calle y allí la encontré. sus ojos reflejaban el azul del mar. Teníamos años sin vernos. Un asombro sin voz nos envolvió en un abrazo tierno. En vista que el corazón une lo que el olvido divide. Una mirada le bastó para descubrir que codiciaba su exuberante figura.                                                                                                                                              – Adivino tus intenciones. No has cambiado nada. Ahora tengo una relación pero voy a         complacerte. Haremos el amor sin tocarme.                                                                                           No entendí un ápice pero la seguí al apartamento. En la habitación sobresalía un enorme espejo. Se acercó a el a el y empezó a desnudarse voluptuosamente equilibrada sobre el piso. Yo estaba sentado al borde de la cama.                                                                                             Con miedo a que desapareciera el momento, quise acercarme y escuché una voz baja, casi como un susurro:                                                                                                                                                – Ese fue el trato. Si lo haces, tendrás que irte.                                                                                       Una lámpara proyectaba luz a los muslos firmes. Exploró su cuerpo en toda su extensión exudando un placer incomparable. Mi imagen se reflejaba en el espejo. La tocó con una mano y la otra, oprimió su pecho. Ahora comprendí. El sexo sería a distancia.                           Solo quedaba imaginarme dentro del espejo. Estaba dispuesto hacerla mía con los ojos cerrados. La carne se volatilizó  convirtiéndose en espíritu.                                                               Acaricié con una pasión desbordada cada retazo de su piel. Abrí los párpados y ella estaba pegada al espejo gimiendo un orgasmo profundo. Clavado en el asiento era el amante invisible persiguiendo a una mujer indomable. por otro lado, había disfrutado una sensualidad sustitutiva asomando lentamente un éxtasis en una aventura insensata y fantástica.  Alcancé a besar su aliento en el aire sin forma acompañado de una felicidad muda, extraña. El aroma de su cuerpo se impregnó en las fosas nasales y mi cabeza se llenó de telarañas. Seguí el camino del amanecer a pasos cortos  tras las huellas del lucero matutino.

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Mis horas bajas

  • Noche sin sabor, taciturna
  • Dolor oscuro sin poder detener el olvido
  • La migaja de soledad se convirtió en prisión
  • acompañada de palabras retorcidas de recuerdos
  • Los recuerdos placenteros vienen delgados
  • desvaneciéndose en mis lamentos
  • La luna pálida quedó prendida en mi cráneo
  • Inmóvil, sin luz, sin evolución
  • como una piedra que muelle mi conciencia
  • Mi voz se diluyó temblando
  • alcanzando un sonido inaudible
  • pegándose a los muros del silencio
  • El péndulo se inclina en el aire
  • marcando un tiempo roto
  • dentro de mis sueños sin rostro
  • La esencia de la vida ya no sopla en mi dirección
  • Tal vez en la próxima primavera volverá a florecer
  • Me sumergí en la fresca oscuridad de la esperanza
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De tanto pensar en ti

  • De tanto pensar en ti
  • desmatirialice tu cuerpo
  • Me quedé con la visión irreal
  • de la transparencia sinuosas
  • de tus pechos erguidos
  • Veía y tocaba el discurrir
  • de tu sangre en tus muslos ardientes
  • Creció dentro de mi
  • una fuerza expresiva de emoción y deseo
  • Fuiste mía por encima de la materia
  • La ebullición del fuego de la pasión
  • extendió su llama silenciando el cielo
  • Se fue el éxtasis ondulando en las aguas blanca
  • Prendí un cigarrillo
  • Una sonrisa llegó a mis labios
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El vuelo de la mariposa

  • El calor intenso de mi sangre
  • ha eclipsado las palabras estáticas
  • sumidas en un silencio de locura
  • No hablo. No escucho. No pienso
  • Me consume la profunda herida
  • dejada por tus lágrimas negras
  • filtradas a través de los oscuros
  • agujeros negros del cielo
  • Volaste en la alas frágiles de la mariposa
  • desgarrando el espacio azul grisáceo
  • tocando el techo del firmamento
  • Mi mundo quedó suspendido
  • impregnado de sensaciones abstractas
  • Cuando llega la cordura
  • a las entrañas de mi subconsciente
  • busco escuchar el eco de tu voz
  • en el vacío de tu lejanía
  • Con el rocío de mi cuerpo
  • riego el jardín de tus recuerdos
  • Así seguirá latiendo
  • tu corazón junto al mio.
  • mariposa

 

 

 

 

 

Necesito silencio

  • En tu silencio religioso quiero amarte
  • sin temor a mi sombra ni a los ruidos
  • colados por la ventanas rotas
  • Me molestan las luces intermitentes
  • vertidas por el vuelo nocturno de las luciérnagas
  • Apaga en el vértice de tu mirada oblicua
  • los tatuajes luminosos de tu piel de luna
  • Aspiro sentir tu respiración acompasada
  • en los linderos suaves de mi pecho desnudo
  • Marcaré mis caricias en la simetría de tu cuerpo
  • elevándome en la nube abstracta que emana de tus suspiros
  • Así podré morar en lo más intimo de tu ser
  • Entonemos una canción de cuna
  • al guardián del tiempo errante
  • para taponar las horas deshilachadas del reloj eterno
  • Quiero ver flamear la suavidad de tu sonrisa
  • sin necesidad de despertar al amanecer
  • Dormiré en el fuego ondulante debajo de tu corazón
  • donde el espejo invisible devoré nuestra imagen
  • No quiero una mañana derretida
  • así el cielo lo tengas en tus manos
  • Sólo espero anclar en mi retina para siempre
  • el disfrute de la belleza de tu alma
  • el silencio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Espejismo

  • Cuando mi cerebro estaba en calma
  • batiste tus alas rotas y te esfumaste en el universo
  • sin dejar rastro visible en el cielo bajo
  • Tu respiración se redujo a un recuerdo maltrecho
  • Se fue disolviendo lentamente
  • en las hélices de mi inconsciente
  • El éxtasis que giraba en la esfera de la felicidad
  • se pudrió en la lluvia porque nunca existió
  • Se fue oxidando en mi sueño sin sueño
  • cuando el viento se llevó mi inspiración
  • Mis lamentos se fueron a juntar
  • con los gritos de las olas salvajes
  • La soledad me sumergió en el ostracismo
  • llevando mis esperanzas al abismo oscuro
  • Agazapado en las sombras de mi dolor
  • alcance oír el crujido del mañana
  • calcinando tu imagen en la arena
  • Sentí en la epidermis sensible
  • la mirada oblicua de una nueva vida
  • La inercia del tiempo me hizo despertar
  • observando como se regeneraban
  • los pliegues de mi alma perdida
  • Mis cincos sentidos, al fin comprendieron,
  • que tu ya no existías.
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