Canción triste

  • Al escuchar el silbido de las balas
  • mis pensamientos se detienen
  • rasgando las cuerdas de mi conciencia
  • La luz del cielo se ha apagado
  • surgiendo un estremecedor silencio
  • en el estómago de los refugiados
  • La comida cae en las alas de las bombas
  • Mis labios sangran de rabia, impotencia
  • al cantar mi lamento triste
  • viendo pasar el cortejo fúnebre
  • de los niños muertos sin sentido
  • La ira me deja sin voz para rezar
  • El ojo inflamado por el llanto
  • verte su sufrimiento en los tejidos del alma
  • El acorde se lo lleva las nubes quemadas
  • donde las lágrimas van a reposar
  • en los espantosos crepúsculos
  • que bañan los campos de Alepo
  • Un eterno grito de guerra sucia
  • se hunde en la lengua del hombre
  • en nombre de la religión distorsionada
  • en nombre del poder obsesivo
  • Hambre, desolación, violación
  • fenómenos tristes del día a día
  • que nos persigue a través de la carne
  • dejando en los poros del alma
  • las gotas de crueldad humana
  • Impelido por un aliento invisible
  • busco darle a esta tragedia de los inocentes
  • un rostro a sus esperanzas en mi corazón
  • La canción acaba cerca del árbol del desierto
  • en la curvatura del dolor ajeno
  • guitarra
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En la estación del verso

Pierdo mi espacio habitable

entre las grietas de mi sangre

Se escurre entre mis dedos

esperando que las gotas de lluvia

llenen los bordes de mis ojos

para mirar la vida sin prisa

oculta en las cicatrices del dolor

El hollín de la soledad

cual depredador de mi carne

oscurece el muro de mis recuerdos

El blues lento, nostálgico, triste

se sumerge en mis sentidos

descansando en el alba perfumada

alejando al mensajero de la niebla negra

Me laxa las ilusiones

que llegan en las alas desnudas

de la mariposas azules

en el tiempo convexo

dejando que mis pasos

floten en dirección del sol

Estoy en la estación del verso

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Con el deseo encendido

En el crucigrama de ruidos anormales

dejo de respirar cerca de tu silencio

tratando de escuchar tus pasos

en el susurro de tus pisadas al anochecer

Extiendo mis manos hacia el tiempo

queriendo deshacer la distancia

perforando un hueco en el aire sin forma

Enciende la llama de tu alma

para ver tu rostro con los ojos cerrados

Ilumina el fondo de la nada

que llega la pasión en movimiento

La brisa trae el aroma de tus deseos

llenando de calor mi impaciente corazón

Siento como hierve la sangre en mis venas

al venir la cercanía de tu cuerpo

Se alzan los demonios invisibles del placer

recorriendo el camino infinito

hacía el panal de miel

incrustado en tu piel desnuda

Apaga la luz del iris de tus ojos

para escuchar tus gemidos en mis dedos

El amanecer quedó abolido

La música de tu espíritu quedó muda

Hagamos de este instante

una eternidad

pasion

He recordado a mi madre

La niebla blanca cubre mis ojos cuando la canción que trae su canto se niega a deshacerse en mi memoria. He querido apretar mis ojos para no perder los momentos de un deseo recurrente que brilla en mi mente. Como soy libre, remonto el horizonte para deshacer las arrugas que aprisionan el tiempo y llevo mis versos en las alas del eco de la nostalgia.

He recordado a mi madre al traer a la memoria el sueño de mi inocencia juvenil. Quería convertirme en un soplo de viento; atravesar la piel transparente de un trozo desnudo de cielo y reunirme con ella. Encontrar su rostro que emanaba  la dulzura más sublime del amor maternal acompañado por esa sonrisa que encerraba los misterios de la vida. Quería tocar sus manos suaves llenas de cariño.

Aún evoco las noches de luna llena. Sacaba a ventilar mis penas en su regazo y ella las diluía meciendo sus dedos sobre mi cabeza. Sacudía mis lágrimas con un suspiro en mi mejilla. Me daba un abrazo haciéndome sentir su piel aterciopelada para sosegar mis penas. Su aroma, con sabor a flores de colores, cerraba las grietas de mi atribulado corazón y los ingredientes de mis pensamiento se llenaban de ternura.

En su presencia, las días eran interminables. Las horas caían como copos de algodón alumbrando el silencio. Cerraba todas las puertas para evitar que se escapara su vida pero un día, yo me quedé abajo.

La boca se me quedó seca de tanto gritar su nombre; las tinieblas nublaron mi mirada y las gotas de mi llanto se hicieron de cristal cayendo como puñales atravesando mi cuerpo.

El dolor migró de tanto cavilar por los destellos de la granos de arena cuando el mar se vestía de azul púrpura. Su rostro tierno, enmarcado en la luz de la brisa marina, venía en la espuma de las olas llevándose mi tristeza con la marea de la tarde.

La calma, como un soplo profundo, volvió a fluir dentro de mis sueños. Cuando el sol blanco se asoma en la mañana, el grito del reloj me despierta para hacerme recordar que los años siguen contando y si la suerte está de mi lado, algún día le daré un beso a mi madre

La joven Nilda Murgueytio Rondon (1)

Libreto mal escrito

Blanca como el susurro de la nieve

veo la frontera de mi cráneo

A hurtadillas el silencio sube a mi cabeza

emboscando las paredes del inconsciente

Se coagula la sombra de la noche

en el techo de mi frente arrugada

Cuelgo mi sueño en el péndulo del reloj

para liberarme de la mirada del tiempo

Reduzco la oscuridad a un átomo

arrastrándola hacía el mar encrespado

evitando derretir sin dilaciones

mis pensamientos lógicos

Como un remolino persistente

cual géiser huido de mi interior

surge mi vida mal concebida

en los poros de una piedra sin tallar

con letras escritas al revés

Detrás de la puerta abierta de mi conciencia

voy a rastrear a Dios en el cielo líquido

para cambiar de libreto

antes de ser devorado por palabras

que borren rastros de mi vida buena 

imagenes

 

Un deseo

Camino despacio en las nubes

sin alterar el lugar donde tú reposas

sin permitir que se sequen las palabras

Tejo las constelaciones para estar junto a ti

cuando despiertes mirando el azul del cielo

desde tus ojos transparentes

Estamos cubiertos por la oscuridad

pero tú brillas en la noche pálida

Eres un ángel de alas extendidas

suspendidas mientras mojas tus labios

en la noche blanca con ausencia de sonidos

El tiempo estalla en pedazos

dejando hundir la luna en tu regazo

dándole música a la memoria de tu cuerpo

He guardado mi voz en un estuche

a fin de escuchar los latidos de tu corazón

He dejado de respirar para no empañar el espejo

y pueda reflejar en tu piel

el deseo que corre por la sangre

Deseo quedarme siempre con este sueño

El de la gaviota cruzando el espumoso océano

en busca de la ola que lleva los versos

que aún no he escrito para describir mi amor

insane

Esperanza perdida

Pasan de largo las horas

El eco de sus palabras

se quedó en la montaña

Te busco en el bosque sin árboles

en un mundo sin nombre

Los caminos se caen a tu paso

y mis gritos se extravían en la oscuridad

Volaste alto para no dejar huellas

Dime esperanza:

¿Cuándo beberé de tus palabras?

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